Biotecnología aplicada a la sexualidad

Hay tanto sectores que la biotecnología ha cambiado en nuestras vidas, que casi es imposible que puede estar inmersa en ningún otro más… y sin embargo, se hace posible lo imposible. Porque quizá hemos creído que había cierta parte de nosotros que la ciencia no podía tocar o a la que no podía llegar, pero no seamos ilusos… eso casi es una utopía, y decididamente no muy real.

Un día, la sexología se hizo hizo ciencia también, y eso trajo muchos estudios, experimentos y teorías sobre todo lo que tenía que ver la sexualidad humana. Ah, pero bueno, todavía no había nada probado, ni se podía experimentar con algo verdaderamente tangible, porque por supuesto cada persona es un mundo y cada cuerpo humano cuenta una historia diferente del mismo proceso. Así que, para ser más riguroso, se añadió la biología, con sus leyes que a priori eran absolutas y sin margen de error; y por fin se unió la tecnología, para poder cambiar de alguna manera alguna de esas leyes que no nos parecían correctas, siempre para el bien común, por supuesto.

Y de esta manera, es como llegamos a algunas situaciones, como la de medir el orgasmo mediante la biotecnología. ?¿Sería eso posible? Bien, desde luego hay muchos mitos y leyenda urbana sobre el orgasmo, tanto masculino como femenino. Muchos tabúes mal entendidos, muchos estereotipos que se nos han implantado desde jóvenes, y resulta que hay mucha gente que, a la postre, ni siquiera tiene claro si es capaz de alcanzar el orgasmo, si el orgasmo es su pico de placer o si puede hacerse que sea más o menos intensos. ¿Ayudará a esto los resultados biotecnológicos?

Para empezar, hay que desterrar lo que el pornoxxx ha traído a nuestras vidas, o al menos lo que el público ha extraido de él, sin recordar que la pornografía es un entretenimiento, un arte que no tiene por qué imitar la realidad, sino solamente darnos placer estimulando nuestra mente; vamos, una explicación larga para decir que está hecha para ponernos cachondos, y punto. Lo que se deriva de esto, la práctica sexual que más nos guste, y el orgasmo que sería la consecuencia natural de esta práctica, no tiene mucho que ver con el mundo porno, sino con el sexual y nuestra propia sexualidad. Pero por desgracia nos hemos dejado llevar por estos guap@s actores y actrices porno, hombres y mujeres muy bien dotados tanto físicamente como por la belleza.

Así, creemos que el orgasmo femenino está asociado a la penetración vaginal y la estimulación del clítoris, y que no puede alcanzarse si no es con estas dos premisas; por su parte, el masculino pasa directamente por la estimulación del pene, sea cual sea, y la eyaculación. Ah, y que no se nos olvide… por supuesto a la vez si se trata de tener un coito, si no es señal de que uno de los dos no lo está pasando tan bien como el otro; y el hombre siempre debe tardar más que la mujer, porque claramente es él el que está dando el placer y el que lleva la voz cantante, porque si no es así, ya se puede ir olvidando de ser un macho en la cama. Con tanto mito absurdo, es bueno que alguien ponga algo de sentido común.

La biotecnología aplicada a las relaciones sexuales nos hace ver que, aunque los centros de placer del cuerpo humano sean en esencia más o menos los mismos, cada persona tiene sus propios puntos erógenos; y que aunque el orgasmo sea realmente la expresión máxima de ese placer, no se consigue con cierta práctica en particular, sino que hay diferentes maneras de alcanzarlo e incluso de hacerlo más intenso, aunque hay algo que decir al respecto: esa intensidad es más bien de tipo perceptivo y tiene también mucho que ver con el estado psicológico, y no tanto física, ya que el proceso corporal que lleva al orgasmo no varía de uno a otro.

Seguiremos atentos a cuántas novedades puede traernos la biología tecnológica a esa faceta tan importante de nuestra vida como es la sexualidad.

 

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