La financiación colectiva ha descubierto nuevos modos de financiar la ciencia y la salud de las personas, cambiando el rol que estas desempeñan.

Ante la crisis, la vida y la biotecnología se abren camino

No es ninguna novedad que la inversión en ciencia en España ha caído en los últimos años. Aunque  no sólo ha caído la financiación  pública de los presupuestos del estado, sino también la inversión privada. Desde 2008, el capital riesgo ha sufrido una importante caída en su volumen anual. La inversión de capital riesgo es una de las principales fuentes de liquidez de las empresas tecnológicas y start-ups. El adjetivo “riesgo” hace referencia al que asumen los inversores, ya que este tipo de empresas no suelen estar cotizadas en bolsa, y por tanto presentan un alto potencial de rentabilidad asociado a un alto riesgo.

La inversión de capital riesgo en españa ha caido un 80% en los últimos años

Inversión de Capital Riesgo en España por años. Extraido de FECyT-ICONO

En palabras de Cristina Garmendia, única mujer que ocupó la cartera ministerial dedicada íntegramente a la ciencia:”España no tiene un ecosistema de inversión que permita a la innovación empresarial crecer y expandirse“. Así sentenciaba la ex-ministra en el diálogo “Cómo convertir la ciencia en riqueza” organizado por la Asociación Española de Comunicación Científica.

Consecuencia de ello es la caída del número de empresas biotecnológicas que tiene lugar en el 2014, como declaraba Jorge Barrero a El Confidencial. Ni siquiera el sector biotec se escapa a la voraz crisis financiera.

Afortunadamente, como aprendimos en Parque Jurásico, “la vida se abre camino“. Las nuevas tecnologías de la comunicación han permitido el surgimiento de varios fenómenos como la economía colaborativa. Gracias a ella, la biotecnología ha encontrado en la financiación colectiva una nueva fuente de financiación que puede ayudar a cubrir el espectro de oportunidades de inversión que genera.  También conocemos a la financiación colectiva como crowdfunding. Su funcionamiento es sencillo: una persona, conocida como promotor abre una campaña en una plataforma de crowdfunding y busca el apoyo de los mecenas para alcanzar su meta de financiación.

En España, la financiación colectiva ha tenido una gran aceptación. Concretamente, el mercado creció de los 29 millonesde € de 2013 a 62 millones en 2014, según el informe de la escuela de negocios Judge de la Universidad de Cambridge. Este aumento explica la expansión de una financiación innovadora que elimina intermediarios de las transacciones. En nuestro país, las modalidades de pre-venta y micropréstamo son las de mayor actividad, con 35 y 17 millones de euros respectivamente.

La financiación colectiva tiende a clasificarse en el tipo de recompensa que se ofrece al mecenas. El tipo más extendido es el de pre-venta, donde el mecenas adquiere un artículo antes de que este sea fabricado: un disco, un libro, un gadget… Consecuentemente, este es el más habitual para proyectos tecnológicos o creativos. Por ejemplo, el equipo de ilustración científica “PELOPANTÓN” perseguía financiar la impresión de su cómic, Oso De Troya a través del portal iLoveScience. Con recompensas tan atractivas como una copia firmada, el equipo consiguió el 185% de la cantidad que se habían marcado como meta, 1500€.

No todo es divulgación científica, también hay ejemplos de éxito en las “Medical Technologies”: Scanadu es un aparato que monitoriza nuestra actividad y constantes vitales, que se financió a traves de la plataforma generalista indiegogo. Consiguieron su objetivo a través de una concienzuda campaña de comunicación y concienciación con muchos medios de comunicación implicados.

Pero en muchos casos, el objetivo de la ciencia no es generar un producto vendible. Por eso, muchos investigadores han lanzado campañas de donación. En estas campañas, el mecenas recibe recompensas de incalculable valor emocional relacionadas con la investigación que ha patrocinado. La gran mayoría de campañas que vemos en portales especializados como Experiment, iLoveScience o Precipita son de este tipo. Para que la campaña tenga éxito, es muy importante diseñar cuidadosamente la escala de recompensas emocionales, para lo cual puede ser útil el asesoramiento que ofrezca la plataforma de crowdfunding. La fundación Ibercivis de la Universidad de Zaragoza o el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo son buenos ejemplos de que el crowdfunding también sirve para la investigación fundamental.

economia colaborativa

Economía colaborativa

En tercer lugar existe una modalidad exclusiva para emprendedores que no deja de estar en auge: se llama inversión colectiva, equity-crowdfunding, crowdinvestment, o crowdfunding de inversión. En esta modalidad, la recompensa es la propia empresa que se está financiando: los mecenas reciben participaciones de la sociedad que están financiando. Por ello, a los mecenas los llamamos inversores, a las campañas, rondas de financiación y a las recompensas, participaciones o “equity”.

El crowdfunding de inversión lleva este año acaparando titulares, ya que ha sido objeto de legislación a través de la “Ley para el Fomento de la Financiación Empresarial”, recientemente aprobada en nuestro congreso. La inversión colectiva es objetivo de muchas miradas, ya que supone un soplo de aire fresco en una anquilosada financiación empresarial. No en vano, las aportaciones en una campaña de crowdfunding de inversión suelen ser 8 o 10 veces más grandes que en una campaña de recompensa.

Este año, una biotecnológica británica llamada Cell Therapy Ltd demostró que el crowdfunding de inversión puede ser una alternativa a otros tipos de financiación recaudando casi un millón de euros para el desarrollo clínico de su terapia cardioregeneradora. Cell Therapy aunó a 297 inversores que sumaron 689,246 libras esterlinas a cambio de un 1.07% de la empresa. No obstante, también existen buenos ejemplos dentro de nuestro pais: Iproteos, una spin-off de la Universitat de Barcelona finalizó en pleno BioSpain su ronda de financiación a través de la plataforma CreoEnTuProyecto (hoy Capital Cell). Desde amas de casa hasta empresas carpinteras se convirtieron en accionistas de una compañia que busca poner freno a la esquizofrenia.

Si bien hasta ahora las campañas de financiación colectiva han ido al margen de la banca, el futuro del crowdfunding pasa por su alianza con los diferentes agentes del sector: banca, sociedad de capital riesgo, business angels y family offices. Conocido como blended-crowdfunding, permite que tanto inversores casuales como profesionales se aprovechen mutuamente a la hora de apostar por un proyecto. Esta es la propuesta de Capital Cell, plataforma especializada en blended crowdfunding en salud y biotecnología. El blended crowdfunding permite que tanto ciudadanos inviertan desde 250 euros, como que los aparatos de inversión tradicional se incorporen a los consejos de las compañías.

crecimiento monedas

En cualquier caso, la financiación de las compañias tecnológicas está cambiando constantemente. Otra biotecnológica catalana, Bionure, ha sido financiada por el fondo de capital riesgo estadounidense Fast Forward. Este fondo de inversión fue constituído por la fundación norteamericana de Esclerosis Multiple para acelerar el desarrollo de fármacos. Operaciones financieras como estas dibujan nuevas relaciones en el sistema sanitario. Gracias al crowdfunding y fondos como Fast Forward, pacientes y ciudadanos asisten a un nuevo empoderamiento en su papel como beneficiarios del sistema sanitario y de las compañías que en él operan. La crisis ha agudizado el ingenio y los actores de la biotecnología no han perdido un segundo para adaptarse a nuevos tiempos.

 

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