Aurelia aurita,medusa común en el Mediterráneo

El comisario

Sonará a tópico, pero es verdad que a veces la vida te da sorpresas. La historia que quiero contar aquí arranca estando yo de viaje en Barcelona, un día de finales de febrero del 2014, cuando recibí una llamada de la Directora del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT), para hacerme lo que llamó “una interesante propuesta”. Un pálido eufemismo para lo que en realidad era un marrón como la copa de un pino.

Cuando me quise dar cuenta, había aceptado servir como Comisario de una Exposición sobre Biotecnología que se iba a montar en la nueva sede del MUNCYT en Alcobendas, con motivo de la inauguración de dicha sede y de la celebración del 2014 como Año de la Biotecnología en España. Todo ello con unos plazos más bien imposibles, pues se esperaba la inauguración para septiembre. Y el guión de la exposición para marzo. Lo que es la inconsciencia…..

Tenía yo entonces nula experiencia en organizar o montar exposiciones. Quizá por eso dije que sí. El propio MUNCYT sí que podía aportar una amplia experiencia, pero el problema era que la propia inauguración del Museo (de su exposición permanente, quiero decir) absorbía la mayor parte de sus energías y recursos. Aún así, hubo tres personas que fueron asignadas, aunque fuera a tiempo parcial, para este proyecto. Pepa, Cintia y Ana, junto con la propia Directora del Museo, Marian, se convirtieron en mis compañeras de viaje en lo que sería una apasionante experiencia de aproximadamente nueve meses. Más o menos lo que dura un embarazo convencional, y por mantener la analogía, el niño nos nació sano y con todos sus miembros.

Pronto aprendí qué es lo que se esperaba de mi como Comisario. La primera fase del proyecto consistía en la elaboración del guión de la exposición, que serviría de base para el montaje. Para ello fue necesaria una búsqueda exhaustiva de información (todo lo exhaustiva que me permitieron las circunstancias – bendita web), la ayuda desinteresada de algunos colegas (sobre todo por parte de algunos miembros de la SEBIOT, la Sociedad Española de Biotecnología, http://www.sebiot.org/), y unas cuantas sesiones de brainstorming con la gente de MUNCYT. Con todo ello, y tras no pocos debates, conseguimos llegar a una propuesta de guión en abril, con un ligero retraso sobre el calendario previsto.

Este guión inicial tuvo muchas versiones, no sé cuantas, pero muchas. Por resumir, el esquema general de la exposición acabó consistiendo en una primera parte de introducción general, una estructura central con cinco ámbitos diferenciados y una sección final de salida. Decidimos organizar la exposición en torno a los tres tradicionales ámbitos de la biotecnología (roja, blanca, verde), a la que sumamos la biotecnología azul (del mar) porque nos pareció más didáctico, a pesar de que supone cierta alteración del criterio de clasificación, al estar basado en el origen de los organismos implicados y no en la aplicación de los productos. Añadimos además un quinto ámbito dedicado al genoma, pues al ser éste un tema que impregna todas las dimensiones de la biotecnología, nos pareció que merecía una sección dedicada. El guión incluía además, para cada uno de estos ámbitos, el detalle pormenorizado de los distintos temas que se irían abordando.

Imagen de la exposición reducida

Imagen de la exposición

Otro cuestión que tuvimos que discutir en profundidad fue el título de la exposición. Nos costó un poco decidirnos, pero al final optamos por “Biotecnología: Calidad de Vida” porque nos pareció que resumía en pocas palabras un concepto muy claro que nos interesaba transmitir: la biotecnología genera productos que repercuten directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Un mensaje claro  y contundente, si se trata de acercar la biotecnología a la sociedad.

Una vez llegados hasta aquí, la pregunta para mí era: ¿y ahora qué hacemos con esto? Ahí entró en juego la empresa de diseño que nos ayudó a trasladar a la realidad este guión inicial. ¡Ay, si no hubiera sido por Juan y Desi! Gran parte del atractivo visual de la exposición (que lo tiene, y mucho) es cosa suya. Suya fue la idea de arrancar con un vídeo en pantalla gigante que interaccionaba con unas reproducciones tridimensionales de productos en los que interviene la biotecnología, ubicados al pie. Lo llamaban espectáculo “inmersivo”, y no busquéis la palabra en el diccionario porque no está. Jerga de diseñadores, supongo. La idea era que esto sirviera a la vez de introducción y resumen, y que provocara la curiosidad del público para que entraran con ganas en el resto de la exposición. En esta primera sección también ubicamos una línea del tiempo en la que se señalaban hitos importantes en la historia de la biotecnología desde el neolítico. Una de mis obsesiones en esta exposición era inculcar la idea al público de que la biotecnología no es algo moderno, raro o antinatural (ni mucho menos peligroso). Más bien es algo que nos ha acompañado desde el neolítico, con la domesticación de plantas y animales. En un momento dado pensamos en usar el término “Homo biotecnologicus” para enfatizar el concepto, pero al final no encontramos el sitio, y casi me alegro, no sé si no suena un poco retorcido. También incluimos aquí unas preguntas iniciales del tipo “Sabías que…..?”, para estimular la curiosidad del visitante.

Una vez tuvimos la ayuda de la empresa de diseño todo era más sencillo, pero la siguiente fase sí que fue una sorpresa para mi, y no precisamente grata. Pues ahora tocaba poblar cada uno de estos ámbitos con textos explicativos, con fotografías, y con reproducciones relacionadas con los temas que se iban exponiendo. ¿Y quién se supone que tenía que escribir los textos? Pues un servidor. Y debo decir que elaborar textos para esta exposición fue todo un reto, además de un trabajo muy sufrido y laborioso. No sólo porque tenían que ser a la vez divulgativos y rigurosos, sino porque además debían ser muy concisos, porque si no el visitante no se molestaría en leerlos. Y la concisión en este caso era difícil, por el aspecto técnico de muchos de los temas. A la vista del resultado final, creo que los objetivos de rigor y divulgación se consiguieron, los de concisión tengo mis dudas. En esta parte fue fundamental la ayuda de Pepa, Cintia y Ana, que ayudaron a que los textos fueran más claros, más atractivos, y sin duda más cortos.

Además de los textos y fotografías, cada uno de los cinco ámbitos aislados en los que se estructura la exposición debía contener un elemento diferenciador, y aquí también aportaron ideas el equipo de diseño. Así surgieron las ideas de un mercado biotecnológico actual y uno del futuro, en la sección de la biotecnología verde, o un escenario que conseguimos que nos diseñara el mismísimo Forges para que el visitante pudiera hacerse unas fotos rodeado de objetos biotecnológicos, en la sección de biotecnología blanca. En la roja acudimos a un sistema de elementos manipulables conteniendo representaciones tridimensionales que hacen alusión a diferentes proyectos o productos. Y el medusario (un acuario de medusas, para entendernos) de la sección de biotecnología azul, que fue una de las principales apuestas para hacer que la exposición tuviera algún elemento verdaderamente llamativo. ¿Quién no se ha quedado alguna vez hipnotizado en un acuario ante la elegante danza circular de las medusas? Hubiéramos querido que fueran medusas luminiscentes, pero como suele decirse (la pura verdad en este caso), para eso no nos daba el presupuesto, así que nos conformamos con unas medusas corrientitas (Aurelia aurita) con un sistema de iluminación un poco fantasioso que diera una sensación de luminiscencia. Una pequeña licencia poética que tuvimos que confesar (en letra pequeña) en la cartela que ilustra el medusario. Y en la sección de Genoma, otro de los hallazgos de la exposición: un vídeo de animación explicando conceptos básicos referidos al genoma, que creo, modestia aparte, que nos quedó sumamente didáctico.

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Aurelia aurita, medusa común en el Mediterráneo. Hans Hillewaert (Wikipedia)

La exposición contiene abundante material gráfico, y elegir este material fue una de las partes más entretenidas del proceso. Recuerdo con placer las jornadas de trabajo con Juan, Desi, Pepa y Cintia rebuscando en internet ilustraciones apropiadas para cada uno de los muchos temas que iban surgiendo. Sin embargo, aunque la web nos sirvió como fuente de una buena cantidad de fotos, los amigos y colegas fueron aún de más ayuda, además de suponer un gran ahorro, porque los precios de algunas de las fotos que se encuentran en páginas web especializadas no son precisamente baratos. Durante semanas me dediqué a asaltar sin reparo a colegas y conocidos buscando fotos de calidad que nos permitieran ilustrar conceptos y técnicas de forma original y eficaz. Todos ellos están convenientemente reconocidos y agradecidos en la exposición, pero no me resisto a repetir mi agradecimiento desde aquí. Mil gracias a todos.

Uno de los objetivos declarados de esta exposición era poner en valor la ciencia española en el área de la biotecnología. Transmitir el mensaje a la sociedad de que en España se hace buena ciencia es fundamental, teniendo en cuenta que la financiación de la investigación necesita en último término que los ciudadanos presionen a los políticos para que estos la consideren como una prioridad. Tuve dudas sobre como abordar este aspecto. En principio tenía la intención de ir señalando en cada ámbito algunos proyectos o logros en los que hubieran participado grupos españoles. Al final abandoné la idea, entre otras cosas porque a menudo son tantos los grupos e instituciones involucrados que es imposible citarlos a todos, por limitaciones de espacio. Decidimos cambiar la idea, y ubicar este mensaje en la sección final, y hacerlo de dos formas: primero, con una declaración explícita en un texto que indicara la relevancia del sector biotecnológico en España, acompañado de algunos datos, y segundo, utilizando una fotografía de Severo Ochoa, como icono bien conocido de la ciencia española, para incluir en ella sobreimpresos los nombres de instituciones y personas dedicadas a la biotecnología en España. En total más de 2.600 nombres. Puede parecer una trivialidad, pero generar este listado conllevó un esfuerzo considerable.

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Imagen Severo Ochoa de la exposición

Si tuviera que hablar de las cosas que más me llamaron la atención (y las que he aprendido) durante la preparación de la exposición, me temo que necesitaría varias páginas. Me limitaré a comentar sólo un detalle en particular. En la sección de Genoma se me ocurrió que sería una buena idea adornar la parte superior de los paneles con un listado histórico, ordenado por fechas, de algunos organismos cuyos genomas se hubieran secuenciado. Desde el primero de todos, la humilde bacteria Hemophilus influenzae, en 1995, hasta alguno de los últimos genomas publicados en 2014 (que acabó siendo el del trigo). Al elaborar este listado, buscando organismos representativos o de mayor interés, me sorprendió constatar la elevada presencia española en estos proyectos. Una clara indicación de la relevancia de la investigación que se hace en España en un ámbito tan de vanguardia como es la genómica. Decidimos añadir una banderita española en cada uno de estos casos, pues conviene hacer patria de vez en cuando. El visitante de la exposición podrá comprobar la cantidad de banderitas que adornan estos paneles: ¡16 del total de 30 genomas seleccionados tienen participación de grupos españoles!

Una vez completada la elaboración de textos, la selección de fotografías y de objetos y reproducciones, todo quedó en manos de las empresas responsables de la reproducción y el montaje, que hicieron su trabajo con la diligencia esperada y cumpliendo plazos (y sin aumentar el presupuesto). La fecha inicialmente prevista de inauguración, en septiembre, se tuvo que postergar cuando los poderes fácticos se percataron de que era inviable si se quería cumplir con los plazos previstos para la adjudicación de los pertinentes concursos para la construcción y montaje de la exposición. Al final se decidió que era más realista inaugurar a finales de octubre. Llegó un momento en que la exposición estuvo ya lista para su apertura, pero hacía falta encontrar un día propicio para que los políticos cortaran la cinta y se hicieran la foto (¿qué sería de los políticos sin las cintas y las fotos?). Ese día tardaría más de un mes en llegar. Fue un periodo de sensaciones algo extrañas, con todo ya preparado y a la vez como si estuviera oculto a la vista…. Pero todo llega en la vida, y así llegó también el día de la inauguración, el 11 de diciembre, que fue un momento de auténtica satisfacción. Con la exposición ya accesible para el público, ver a la gente paseando por las distintas secciones, atentos a los vídeos, comentando entre ellos las reproducciones y las fotografías, disfrutando del resultado, en suma, fue una sensación muy gratificante. Y los canapés estaban muy buenos, qué caramba.

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Fotograma del principio del vídeo que hay sobre el genoma en la exposición

En resumen, que si un día cualquiera recibís una llamada de algún museo para ofreceros hacer de Comisario de una exposición, mi sincera recomendación es que aceptéis. Trabajaréis a destajo y a contrarreloj, sufriréis ataques de duda existencial y frustración, pero lo que se aprende por el camino no tiene precio, y lo que se disfruta cuando el resultado final es bueno tampoco se paga con dinero.

En cuanto a la exposición “Biotecnología: Calidad de Vida”, mi recomendación es que no os la perdáis. Podéis encontrar más información en el siguiente enlace:  http://www.muncyt.es/portal/site/MUNCYT/menuitem.6368aa420e6c543a24b3171001432ea0/?vgnextoid=d63966e07aeca410VgnVCM1000001d04140aRCRD&vgnextchannel=e43dce9dea60b410VgnVCM1000001d04140aRCRD

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