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La NBA de la biotecnología

Desde que tenía 14 años mis pasiones han sido el baloncesto y la ciencia, en concreto la biotecnología. En la adolescencia el basket ocupaba gran parte de mi tiempo libre, pero a medida que fui creciendo las proteínas y los genes fueron ganando terreno a las canastas. Afortunadamente, porque mis limitaciones físicas no me prometían un gran futuro como baloncestista, me dedique a la investigación y luego a la gestión de la biotecnología.

En la prehistoria (año 1982) España jugó el Mundial de baloncesto en Cali, Colombia. Ganamos a Estados Unidos en la fase previa y, en una gesta sin precedentes, España acabó cuarta.  Después llegó la plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84, varios campeonatos de Europa y uno del Mundo y la Plata (que debió ser Oro) de los Juegos de Londres del 2012.

Han pasado muchos años desde el 82 y ahora dos jugadores españoles y –lo que es más importante, formados en España-  van a ser titulares en el Partido de las Estrellas de la NBA. Se puede decir sin exagerar que el baloncesto español es el segundo mejor del mundo tras el americano. Además de los éxitos de la selección sénior masculina todas las selecciones inferiores de ambos sexos consiguen medallas en campeonatos internacionales años tras año. Me encantaría poder decir lo mismo del la biotecnología pero por desgracia aún no es así. Es cierto que hemos avanzado mucho en los últimos años y si comparamos la situación actual con la del 1982 quizá el salto de la biotecnología española es mayor que el que va de Romay a Pau Gasol.

 

Jugada en la NBA, Photopin

Pero como éste es un blog de biotecnología me gustaría aprovechar algunas enseñanzas que nos ha dado la experiencia del basket para que la biotech españolas pudieran llegar algún día a alcanzar a la NBA de la biotecnología.

  1. Imagen: sí, los jugadores de la NBA son buenos (algunos) pero si nos resaltan cada día en las noticias las 3 mejores jugadas del día y no el mogollón de tiros que falla, por ejemplo, Kobe Bryant  parecen aún mucho mejores de lo que son. En el deporte y en la empresa (también las biotech) hay que ser bueno y además parecerlo. Saber vender imagen de empresa, transmitir excelencia, comunicar los éxitos como se merecen. Generar casos de éxito y resaltar a las “estrellas” para crear afición. En las biotech españolas tenemos que perder el complejo y repetir continuamente nuestras “tres mejores jugadas” todas las veces que sea necesario.
  2. Valor: desde hace muchos años el basket en USA es espectáculo y por tanto negocio. Se pagan fortunas por las franquicias no tanto porque que ganen muchos títulos sino por el valor de la franquicia. Por ejemplo, los New York Knicks ganaron su último título en 1973 y aún así son la franquicia más valiosa de la NBA. En las biotech la facturación anual, igual que los títulos para los Knicks, no siempre es lo más importante. Lo que importa es el valor de la franquicia.
  3. Estructura: un sector pujante necesita de muchos agentes intermedios. En el basket, además de buenos jugadores y entrenadores, hacen falta buenos managers,  periodistas especializados, directivos profesionales, médicos deportivos de primer nivel. En biotecnología se necesitan, además de científicos excelentes, gestores de proyectos, inversores especializados, expertos en desarrollo de negocio, asesores profesionales, etc. Para conseguir esta estructura de sector se necesita tiempo, formación, casos de éxito y casos de fracaso y para todo ello son imprescindibles las…
  4. Personas: en la biotecnología española ya tenemos “equipos” y “jugadores” que se han ido a la “NBA”: empresas como Grifols o Abengoa compiten de pleno derecho en la NBA de la biotecnología americana. Antonio Martínez y Laureano Simón de Progenika fueron probablemente nuestros “Fernando Martín”, los precursores que se fueron a hacer las Américas. Más recientemente otras “estrellas locales” como Carlos Buesa de Oryzon, Albert G. Zamora de Bionure, Ángel Cebolla de Biomedal, Eduardo Pareja de Era7 y otros muchos ya están haciendo las Américas. Es muy positivo que se vayan. Ojalá que triunfen y en cualquier caso que puedan volver a contar sus experiencias, buenas y malas, a los demás.

 

Imagen de la BIO Convention 2012, celebrada en Boston

Nos estamos acercando. No somos la “segunda mejor liga del mundo” en biotecnología pero estamos haciendo sector y empezamos a contar con casos de éxito. Ya no tenemos miedo ni complejos de inferioridad, hemos conseguido sobrevivir a nuestros errores y hay una nueva generación de bioemprendedores dispuestos a comerse el mundo.  Aprovechémoslos.

Como diría el gran Andrés Montes: “Estamos aquí, viviendo la magia del basket, ¡porque la vida puede ser maravillosa!” Y sobre la vida, que nos pregunten a los biotecnólogos…

 

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