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El virus desde el que empezó todo

A veces me parece curioso pensar que mi madre estaba embarazada de mí cuando dos investigadores, Enzo Paoletti y Bernard Moss, demostraron en 1982 que uno podía cortar y pegar genes de distintos organismos y meterlos en un virus llamado vaccinia. Y a vosotros os hará gracia si sabéis algo de cortar o pegar genes. O algo del virus vaccinia.

Jenner

Edward Jenner. Wikimedia.

Lo de vaccinia me lo contaron en el colegio.

Me dijeron que Edward Jenner, un médico rural británico, descubrió la vacunación por el mero hecho de observar que cada vez que había una epidemia de viruela, las criadas que se encargaban de ordeñar las vacas solían salvarse de caer enfermas. Visto así, a toda la clase nos pareció que, visto lo visto, el hecho de que ellas sufrieran de unas pústulas en la piel por infectarse de las viruelas de las vacas, era un mal bastante menor.

Como en ciencia no vale con el mero hecho de observar, Jenner extrajo fluidos de una pústula de una criada que se llamaba Sarah Nelmes y se lo inoculó a un niño de ocho años llamado James Phipps. James contrajo la viruela vacuna, se curó, y Jenner le volvió a pinchar, tiempo más tarde, fluidos de un enfermo de viruela. Si su teoría era cierta, el niño se salvaría.
Y todos estuvimos de acuerdo en que pocas veces tener razón ha sido tan relevante.

Primero por James, que se salvó; pero luego por Jenner que publicó tras muchos problemas su teoría. Y sobre todo porque desde entonces, la vacunación se extendió por el mundo entero de brazo a brazo, salvando millones de vidas. Con el desarrollo actual en salud pública es difícil pensar que la gente cogiera pus de una herida de una persona cualquiera y que con ella vacunara a toda una familia, pero era así. Tal cual.  Y con el pus de esa familia a sus vecinos. Y así, barrio a barrio; ciudad a ciudad. La práctica se hizo tan popular que incluso Pasteur propuso en 1881 que todas las inoculaciones de ese tipo que se hicieran en el futuro, fuera para prevenir la enfermedad que fuera, se llamaran vacunas, en honor a la práctica de Jenner.

Vaccinia.

Vaccinia. Wikimedia.

Con los años, vaccinia, que es el virus de la vacuna, ese que fue brazo a brazo y animal a animal, entró en los laboratorios para realizar cada vez vacunas más estables y seguras. Gracias al descubrimiento de la vacunación y al desarrollo de herramientas biotecnológicas, el ser humano llegó a erradicar de la faz de la tierra una enfermedad que actualmente está confinada en dos laboratorios de máxima seguridad en Estados Unidos y Rusia.
Y así regresamos a principios de los 80 y con ese respiro, con ese saber que estábamos seguros, supongo que mis padres decidieron traerme al mundo. Y volvemos al momento en el que Enzo Paoletti y Bernard Moss, demostraron que uno podía introducir genes de otros microorganismos en ese virus vaccinia. Resultando que, no solo el virus se quedaba tan ancho, sino que, además, los genes introducidos eran funcionales y el virus producía las proteínas de cualquier bicho sin importar que vinieran de una bacteria, un virus o un protozoo. Como si fueran las suyas propias. Probando por lo tanto, que el virus vaccinia se podría utilizar como vacuna universal, siempre y cuando se le añadieran genes de los distintos patógenos frente a los que vacunar.
El único problema era que las cepas de vaccinia que se utilizaban por aquél entonces no eran demasiado seguras, así que durante casi todo el tiempo que yo estuve estudiando, primero el instituto y luego la universidad, cientos de investigadores del mundo se dedicaron a modificar al virus vaccinia hasta hacerlo un virus 100% seguro para poder vacunar humanos, incluso aquellos que tenían inmunodeficiencias como el SIDA.

Fue entonces cuando llegué al Centro Nacional de Biotecnología, al laboratorio de poxvirus y vacunas. Para que os hagáis una idea, solo en el laboratorio en el que trabajo, cortando y pegando genes, se han conseguido diseñar y probar vacunas frente al VIH, Malaria, Leishmaniasis, Cáncer de Próstata, Chikungunya y Hepatitis C, una pequeña parte de todas las que se han generado en el mundo, ya que el mismo virus también está en ensayos frente a Tuberculosis, Gripe, Hepatitis B, Rabia, Encefalitis Japonesa, Herpes, Papiloma Humano, Ébola y una larga lista de enfermedades humanas y animales, la mayoría de las cuales todavía está en etapas preclínicas o de desarrollo.

Y dándole vueltas, parece que el hecho de que Pasteur decidiera utilizar el término “vacunar” para usarlo frente a cualquier enfermedad, va a terminar teniendo lógica, viendo todas las enfermedades que se podrían curar en un futuro partiendo del mismo virus con el que empezó todo.

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2 thoughts on “El virus desde el que empezó todo

  1. “Resultando que, no solo el virus se quedaba tan ancho, sino que, además, los genes introducidos eran funcionales y el virus producía las proteínas de cualquier bicho…”

    Realmente el virus produce estas proteinas cuando te lo has inyectado y ha infectado tus células no? Los virus necesitan de una célula huésped para expresar sus genes.

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