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¿Qué es un biohacker? El movimiento DIY Bio

En la universidad tuve un buen profesor de nutrición que nos recomendó la película “El aceite de Lorenzo” (obra de la que ya se ha hablado en Biotekis). La película cuenta la historia de Augusto y Michaela Odone, padres de Lorenzo; un niño con una grave enfermedad genética neurodegenerativa.

Lorenzo'o oil (1992)

Lorenzo’o oil (1992)

Negandose a aceptar el diagnóstico de su hijo, cuya esperanza de vida no superaba los ocho años, Augusto y Michaela se armaron de libros y paciencia para dar con el remedio para la enfermedad del pequeño. Gracias a su esfuerzo, Lorenzo vivió hasta los treinta años. Sin planteárselo si quiera, este matrimonio fue un pionero; un modelo a seguir por la sociedad biohacker.
Los biohackers incluyen al movimiento Cyborg y Transhumanista, pero también a un amplio colectivo conocido como DIY-bio (Do it yourself-bio o biología hecha por ti mismo) sobre el que se centra este post.

Los primeros biólogos fueron nuestros tatarabuelos pastores y agricultores, que lograron domesticar animales y establecer cultivos fértiles y rentables. Mendel describió las leyes que rigen la herencia genética a través de la observación de las características que se transmitían en los guisantes que cultivaba. Desde entonces la distancia entre el ciudadano y el científico ha aumentado: hoy los laboratorios se sitúan en torres de marfil donde se habla un lenguaje indescifrable para la mayoría. Esta distancia, junto al hecho de que las investigaciones están a menudo en manos de grandes instituciones y corporaciones, que no siempre son tan transparentes como deberían, genera desconfianza.

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Gregor Mendel. Creative Commons.

El movimiento DIY bio apuesta por hacer más accesibles las herramientas y el conocimiento necesarios para llevar a cabo experimentos de biología, bioquímica o bioingeniería. La idea es que si se favorece el acceso a ciertas herramientas, y se permite la participación de grupos más diversos en el desarrollo científico, se puede dar un gran impulso a la innovación. Al fin y al cabo esto fue lo que ocurrió con la informática; poner la tecnología en manos de todos sus usuarios suele ser una buena idea, ya que son ellos los que mejor conocen sus necesidades diarias. Hay algo mágico en un lugar en el que se puede trabajar en cualquier proyecto, sin tener que justificar cuántos millones producirá, ni cuántas vidas ayudará a salvar; trabajando guiados solamente por la sencilla curiosidad que vio nacer los mayores avances de nuestra especie.

Estamos en un momento en el que la biotecnología toca grandes cuestiones éticas y/o morales que a menudo los científicos no son capaces de explicar al público. ¿Por qué no apostar por una aproximación práctica a estas cuestiones? ¿Por qué no apoyar a pequeños centros con laboratorios básicos que ofrezcan talleres a quién se acerque por allí? En los colectivos DIY bio se ofrecen debates y charlas básicas, pero también talleres donde puedes  averiguar si la tableta de chocolate que compraste en la tienda de comercio justo es ecológica… o desarrollar una vacuna, como hicieron un grupo de estudiantes eslovenos hace unos años. Este grupo de jóvenes logró producir una vacuna contra H.pylori, una bacteria que produce úlceras estomacales.

diybio-revolution-posterEntonces, ¿cuál es la parte negativa? Ni más ni menos que la de la mayoría de las innovaciones: el riesgo. Toda innovación tecnológica es susceptible de ser utilizada para fines poco nobles. ¿Qué ocurrirá si en estos laboratorios low-cost se empieza a experimentar con patógenos peligrosos o con nanotecnología secreta? Palabras tan escalofriantes como guerra o terrorismo biológico pueden venir a nuestra mente… y se han utilizado para frenar la actividad de estos centros. Sin embargo, la Organización de Naciones Unidas y el gobierno de Estaos Unidos han publicado informes concluyendo que el potencial de los colectivos DIYbio es mayoritariamente positivo, y que la prensa ha tendido a sobreestimar las capacidades de estos colectivos y subestimar sus principios éticos. En otra palabras, si alguien quiere desarrollar un arma biológica, y tiene la capacidad para ello, no lo hará en una pequeña comunidad pública, si no en un laboratorio clandestino mucho más sofisticado. De todos modos, hay quien opina que los biólogos aficionados, o al menos sus laboratorios, deberían estar registrados o poseer una licencia, del mismo modo que los pilotos de aeromotor o los cazadores.

Polémicas aparte, si alguno se ha quedado con ganas de más, aquí os dejo un par de las webs de referencia del colectivo DIY bio:

diybio.org

diybio.eu

(Aún no hay ningún centro en España (o yo no lo he logrado encontrar), así que es una oportunidad perfecta de emprendimiento social y científico, ¿quién se anima? Ya sabes, si conoces algún grupo DIY bio o biohacker en España, no dudes en señalarlo en los comentarios y lo incluiré en el artículo. ¡Gracias!)

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2 thoughts on “¿Qué es un biohacker? El movimiento DIY Bio

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