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Biothriller, todo un género literario

Desde que Mary Shelley escribió su Frankenstein, el moderno Prometeo, la biología ha ocupado un notable lugar en la literatura. También hay ejemplos anteriores, claro, y posteriores, pero me interesa hoy adentrarme en la biotecnología, esa caja de promesas, como objeto literario. Su carácter actual engarza bien con novelas de acción, con historias de anticipación científica o con el más puro tecnothriller al estilo de Michael Crichton o Preston y Child. O Ariza.

Cartel Planet of Apes

La biotecnologización de la vida se muestra también con notable claridad en lo que le ha pasado a la saga de El planeta de los simios, famosa película de Franklin Schaffner protagoniza por Charlton Heston y basada en la novela homónima de Pierre Boulle, publicada en 1963. Las precuelas de la película rodadas recientemente explican lo que les pasó a los simios de manera distinta al original, es decir, no con cultura y sociedad sino con biotecnología. Si es que no es lo mismo, claro.

Otros simios aparecen en Next, la última novela –aunque no la mejor de las suyas- que publicó en el 2006 Michael Crichton. Por ejemplo, un orangután que dice tacos en francés y un chimpancé medio humano. Este libro del escritor y médico estadounidense está escrito contra la genetización de la vida. ¿Un gen para cada cosa? De ninguna manera. ¿Genes patentados? Es como patentar la ley de la gravedad o el hierro. ¿Puertas al campo de la investigación? No.

Se trata, en todo caso y con el estilo habitual y directo del autor, de una novela de tesis en la que pretende explicar su visión del mundo de la biotecnología. Un mundo que es necesario regular con acuerdos entre todas las partes, pero no con prohibiciones porque “las prohibiciones internacionales jamás han surtido efecto, por lo que es bastante improbable que la investigación genética sea la primera”.

Presa

Inteligencia artificial y nanotecnología, pensando en usos biotecnológicos, son los ingredientes de otra de las novelas de Crichton, Presa, publicada en el año 2002. Tampoco termina bien y de hecho, el angustioso final le tiene a uno en vilo a lo largo de muchas páginas. Otras obras de este autor tratan temas que de una manera más directa o más tangencial tratan cuestiones relacionadas con la investigación biomédica, como por ejemplo Congo y sus virus letales. Muchas de las novelas de Crichton han sido llevadas al cine y, de hecho, algunas parecen escritas pensando más en la pantalla que en la página.

Por último, pero desde luego no menos importante, la saga de Parque Jurásico, en la que la investigación biológica es protagonista, repite más o menos el mismo mensaje de las anteriores: ojo con la investigación, que se puede ir de las manos. Se trata de una visión pesimista de la ciencia, quizá heredada de Mary Shelley y muy distinta de las aproximaciones de Julio Verne.

Un poco menos pesimistas son Douglas Preston y Lincoln Child, autores que escriben al alimón y que también utilizan la ciencia como armazón de sus novelas. Y, en varias de ellas, biociencias. Por ejemplo en Nivel 5, la historia de un laboratorio de biotecnología, de máxima seguridad, en el que las cosas no salen como se había previsto.

Portada de The Relic

Pero la más conocida de estos autores es Relic, que también tiene una trama en la que una cierta biotecnología avant la lettre es protagonista. Algo vive en los sótanos del Museo de Historia Natural de Nueva York, algo que nunca llegamos a conocer muy bien, aunque sí sus acciones. Por cierto en esta novela se produce la primera aparición de varios de sus fantásticos personajes, entre ellos el agente especial del FBI Aloysius X. L. Pendergast.

El periodista y escritor español Luis Miguel Ariza, en su primera novela, La sombra del chaman (2003), se adentra también en los terrenos de la biotecnología, en una intriga venezolana de empresarios sin escrúpulos e investigación avanzada capaz de encontrar formidables curas para el cáncer. John Le Carré en El jardinero fiel (2001), trata un tema parecido en el que se mezcla las empresas farmacéuticas y la biointriga.

En todas ellas hay dos elementos comunes: una crítica a las investigaciones que tienen una finalidad económica que pasa por encima de las personas y un deseo de explicar esas investigaciones en lenguaje muy muy sencillo. Pero no se trata, en todo caso, de novelas de divulgación científica, asegura Javier Ordóñez, “igual que Frankenstein no se escribió para explicar el efecto del galvanismo en los tejidos, sino que era una reflexión moral sobre un mito que sigue funcionando”.

Las reflexiones morales en torno a la biotecnología, pues, están muy presentes en el panorama editorial del thriller científico, probablemente por lo que tienen de desafío, de frontera del conocimiento, de cúmulo de promesas fantásticas que, para algunos, exigen renunciar a ciertos principios. De hecho, Michael Crichton termina Next con un epílogo en el que establece una serie de criterios que, a su juicio, debería ser un ideario asumido por los gobiernos y los gestores de la ciencia lo antes posible. La literatura ha sido siempre un lugar para exponer preocupaciones, anhelos, temores, para pensar el futuro y explicar el presente. Por eso es normal que algo tan de hoy como la biotecnología tenga esa notable presencia en las librerías. Y, además, con la notable ventaja de tener un amplio margen de mejora en la representación que de ella se plasma.

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7 thoughts on “Biothriller, todo un género literario

  1. Llegando al cyberpunk también hay buenos ejemplos… el mismo Neal Stephenson, en novelas como su «Manual ilustrado para señoritas» con nanobots modificando los humanos… Muy bueno el artículo

    • De Neal Stephenson tengo la trilogía del “Criptonomicón”, aunque no sé si tendrá algún punto en común con este excelente artículo porque no he tenido tiempo de leérmelos.

  2. Enhorabuena por el post Antonio. El viaje alucinante sería mas bien Nanobiotech, de hecho le hicimos un pequeño homenaje a la obra en Biospain con una mesa redonda que se tituló ” future of nanobiodrugs: The fantastic voyage” . El viaje entre literatura y ciencia puede ser de ida y vuelta ;)

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